Por Thelma Vega, MA, CADCI
Los recuerdos de un pasado doloroso pueden manifestarse en el presente de forma negativa: nos impiden disfrutar del “aquí y ahora” e inmovilizan nuestra energía convirtiéndose en una barrera para alcanzar las metas que nos hemos propuesto.
Las situaciones traumáticas vividas se convierten en una especie de película que se revela una y otra vez en nuestra mente, a través de recuerdos, memorias, imágenes y hasta sensaciones. Éstas a su vez pueden haber determinado a un nivel muy profundo la manera en que ya adultos percibimos el mundo y la forma en que nos relacionamos con los demás; en otras palabras, se desarrolla un sistema de creencias acerca de quiénes somos, lo que debemos hacer, cómo afrontar la vida y que esperar de los demás. Muchas veces nos regimos por esta dinámica sin darnos cuenta de ello.
Experiencias como la violencia, el abuso verbal, el abuso sexual pueden dejar huellas profundas en el individuo, en especial cuando estas no fueron adecuadamente procesadas en el pasado. Los niños necesitan el apoyo de los adultos, quienes le proporcionaran los elementos para ayudarle a sobreponerse de situaciones traumáticas. Cuando no existe este soporte, la persona conserva sentimientos de confusión, dolor, culpa, temor, resentimiento, desconfianza e inseguridad que interfieren en su vida de adulto.
El niño necesita sentirse amado, respetado y sobretodo seguro. Quien esta dispuesto a emprender el camino de la sanación debe comprender primero que no fue culpable de lo que sucedió pues en realidad ningún niño es culpable cuando ha sido atentada su integridad.
Muchas personas adultas que experimentaron maltratos o abusos cuando niños prefieren evitar pensar en el pasado y tratan de olvidar y no hablar de ello. Si bien es cierto que algunos son capaces quizá de vivir su vida sin mayor dificultad, existen muchos que tienen conflictos vinculados a su niñez. El silencio es una reacción muy común en el ser humano que ha vivido experiencias difíciles. El temor, la confusión y hasta la vergüenza hacen que la persona afectada guarde el secreto por muchos años y hasta a veces de por vida. Puede ser que el intento de olvidar el pasado era lo que la persona necesitaba hacer en ese momento de su vida para poder enfocarse en su supervivencia.
Es imprescindible comprender que la persona que vivió una situación traumática en su pasado no debe sentirse culpable por no haberla enfrentado en ese entonces. Cada individuo debe vivir las experiencias a su propio ritmo y de acuerdo a su llamado interior. Conforme vamos madurando, vamos adquiriendo nuevas herramientas de vida que nos permiten enfrentar nuestros miedos internos con mayor eficacia y poco a poco ir alcanzando un mejor entendimiento de nosotros mismos.
A pesar de que los maltratos y abusos del pasado pueden dejar huellas psicológicas muy profundas en la persona, es importante saber que esto no impide que el individuo pueda vivir una vida plena y con un mayor sentido de poder y control sobre su existencia. La supervivencia de momentos dolorosos implica que el individuo supo sobreponerse y encontrar la manera de continuar enfrentando los retos de la cotidianidad, luchando por construir un porvenir mejor. Esto es ya una prueba de la capacidad del ser humano de sobreponerse a las adversidades y continuar construyendo su camino.
Integrar los recuerdos pasados dolorosos a nuestro presente es un logro que hace que estos se vayan transformando de una experiencia llena de emociones incontrolables y perturbadoras, a una experiencia más completa en la que se despierta el sentimiento de poder y capacidad para elegir la dirección que va a tomar nuestra vida. La memoria deja de tener el control que tenían sobre la persona y sus sentimientos y permite que surja un sentimiento de seguridad en la propia capacidad de cumplir con la tarea personal de crear un nuevo futuro.
Retomar el control de la vida de uno significa asumir el pasado como algo que fue parte de su historia personal y que no puede ser cambiado, con la consciencia de que la dirección que su existencia tome de aquí en adelante estará en sus manos. Este puede ser un proceso doloroso y difícil pero al final vale la pena. La búsqueda de apoyo en este trayecto a la sanación de las heridas del pasado se hace absolutamente necesaria. Encontrar personas confiables y sinceras es la mejor compañía en esta empresa de re-conectarse con Usted mismo/a. La ayuda profesional, espiritual, de un familiar o amigo muy cercano, o un buen libro de apoyo pueden ayudarle en el inicio de lo que puede ser la más grande liberación en su vida.